La importancia de la paja en la ganadería y su función ecológica

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La importancia de la paja en la ganadería y su función ecológica

En el artículo de hoy queremos poner en valor el aprovechamiento de los recursos naturales por parte de la ganadería. Concretamente, el uso que hacen las ovejas de productos en ocasiones considerados de bajo valor o incluso subproductos de la actividad agrícola. Y sin embargo, tienen gran importancia en la ganadería de ovino lechero como la nuestra. Este es el caso de la paja, que tiene una función nutricional y ecológica dentro de nuestra granja.

La paja es el tallo seco de ciertas gramíneas (cereales como el trigo, la cebada o el centeno) que una vez cosechado el grano, se consideran como un subproducto fibroso con un bajo contenido en nutrientes.

En verano, tras la cosecha del cereal, realizamos un aprovisionamiento de paja para todo el año, que dependiendo de su origen (tipo de cultivo) cubrirá necesidades distintas dentro de la granja. Este aprovisionamiento se realiza en la recogida de la agricultura de nuestra finca, y en algunos casos se contacta con fincas cerealistas cercanas.

Es necesaria la retirada de la paja de los campos de cultivo, puesto que puede generar problemas en las labores de labranza para el año siguiente, evitar la proliferación de plagas y minimizar el riesgo de incendios de cara al verano.

En cuanto a su aplicación, la paja se utiliza tanto en la alimentación de ovejas y corderos, como para la cama que se distribuye en el redil.

La paja constituye parte de la alimentación de los rumiantes, por su aporte de fibra larga y la capacidad de aprovechamiento gracias a su rumen, lo que lo diferencia de otras especies como la avicultura o el ganado porcino. Con este propósito, la paja de mayor calidad (avena, cebada o trigo) será empleada para la alimentación de las ovejas transformándose en productos de alto valor como es la leche, el queso y la carne.

Una función igual de importante de la paja como alimento es su utilización como cama para el ganado. Diariamente los pastores la esparcen por todos los establos para que los corderos y las ovejas puedan descansar sobre una superficie limpia y seca.

Una vez que la paja se deposita en el suelo como cama, progresivamente se va mezclando con los excrementos de las ovejas dando lugar al estiércol, que se empleará como abono natural y ecológico para la fertilización de los cultivos y campos.

En definitiva, lo que queremos transmitir en este artículo es el efecto ecológico que tiene la oveja en el consumo de forrajes y, concretamente, en el aprovechamiento de la paja en nuestro entorno mediterráneo.

La función ecológica se debe a la generación de una economía circular en un entorno rural. A partir de la paja se genera estiércol (abono), este estiércol se composta y se añade a los cultivos y que crecerán al año siguiente, generando grano y paja. De nuevo las ovejas consumirán la paja para de nuevo entrar en ese círculo virtuoso. Es decir, las ovejas tienen un papel fundamental para cerrar el ciclo, mientras generan productos de alto valor añadido, como es la leche con la que se elaboran los quesos de Pago Valle de los Molinos.

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